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12 agosto, 2011 / impulsopyme

Principal responsable del éxito o fracaso de una implantación: EL EGO

Encontré este interesante artículo en una revista de negocios, y refleja uno de los problemas principales y que contribuyen al éxito o fracaso de las empresas e implantaciones tecnológicas: EL EGO. Y dice así…

UN EGO GIGANTESCO

Aunque suene absurdo, las luchas de egos pueden tener resultados catastróficos para una empresa, desde desperdicios y baja calidad hasta incumplimiento de metas.

El Ego es una cuestión tan intima que aparentemente no tendría que influir en la vida laboral de una persona. Si tomamos en cuenta, sin embargo que está cimentado en la imagen que cada quien tiene de si mismo, que se nutre de las buenas o malas experiencias y que de él depende la forma en que inter-actuamos con los demás, lo cierto es que su radio de acción  es mayor del imaginado.

Por ello, las organizaciones deberán considerar que los egos fuera de balance puede desencadenar problemas como:

  • Desperdicios y mermas,
  • Baja calidad e incumplimiento de metas
  • Tiempos muertos
  • Retraso en fechas de entrega
  • Alta rotación de personal
  • Accidentes de trabajo
  • Metas no cumplidas
  • Descompostura de equipo
  • Faltas y retardos
  • Rivalidad entre departamentos
  • Clientes no conformes
  • Ambiente laboral tenso
  • Servicios y productos de baja calidad

“El Ego es un recurso que todos los seres humanos tenemos en su versión sana e insana”, indica Sigfrido Alcántara, psicólogo especialista en el tema y miembro de SUMMA Consultores. Añade que la parte sana del Ego, es aquella que ayuda a diferenciarnos de los demás, nos impulsa a alcanzar el bienestar y se sublima cuando colaboramos con otros para crecer juntos. En contraste, el Ego enfermo se manifiesta cuando se confunde competitividad con competencia.

“Todo el mundo sufre en las organizaciones por el asunto del Ego, pero nadie lo menciona”, ahonda Alcántara. Los conflictos que desencadena son cotidianos, pero terminan por minar la estabilidad de las personas e incluso de la propia empresa: ” es que no se ponen la camiseta…”, ” el departamento de al lado no colabora…” , “no se comparte la información…”

El EGO GRANDE

Cuando una persona únicamente se preocupa por sí misma se dice que es egoísta, egocéntrica o hasta ególatra. Todas estas definiciones encajan en los colaboradores con un Ego Grande.

Por principio, esto no es malo: su Ego crecido le ayuda a buscar su desarrollo profesional y se le podrá identificar como líder. De ahí que escalará posiciones en poco tiempo. Si su Ego es desmedido, empezará a generar problemas en algo tan sencillo como el trato cotidiano. ” A los que antes eran sus iguales, los tratará como inferiores, señala Laura Obregón, directora general de la firma de servicios de personal Technicon.

Además de tornarse en tiranos cuando alcanza una posición de poder – por mínimo que sea – el ególatra desmedido exagera los reconocimientos que recibe. Si es visto como solucionador en la empresa, podría llegar al punto de descuidar su labor, pues “no acepta feedback y no hay manera de insinuar que se equivoco o actuó injustamente”, apunta Alcántara, quien también ha colaborado en procesos de desarrollo organizacional y es coach en compañías como Nestlé, Kraft Foods y Novartis.

Pero un personaje con Ego grande no para ahí. “El Ego se vuelve destructivo cuando las personas trabajan para sus objetivos individuales y no para la empresa”, confirma Ignacio González, profesor investigador de la EGADE Business School.

Un ego pequeñito

Al otro lado del espectro ubicamos a colaboradores cuya experiencia de vida los ha llevado a mantener su Ego pequeño. “Pasan muchos años en un mismo puesto, sin expectativas de crecimiento profesional. Esperan instrucciones claras y necesitan aprobación externa”, asegura Obregón. Cuando trabaja con un jefe tiránico, un colaborador con ego pequeño puede llegar al punto de aceptar la responsabilidad por errores ajenos.

Un Ego pequeño es un Ego lastimado, lo cual engendra resentimiento. Es propio de una persona que siente que su trabajo no es valorado, al grado de obstaculizar las labores de otros, descuidar su trabajo y dañar las relaciones en la empresa, con proveedores, clientes y socios.

La mayor manifestación de un Ego disminuido se da cuando los colaboradores hacen solo el mínimo necesario para no ser despedidos, lo que por supuesto tiene costos importantes.

EL EGO DE LOS DIRECTIVOS

Como su esfera de influencia es mayor, alinear las motivaciones de los altos ejecutivos con las de la compañía resulta primordial.

” Los manuales, la misión, y la visión son escritos poéticos que nacen de una buena intensión y solo son valiosos si los líderes están reflexionando sobre la concordancia de sus acciones, con la filosofía institucional”, profundiza Alcántara, a quien lo respaldan 20 años de experiencia.

Lo cierto es que los estilos de mando tienden a replicarse de manera piramidal, de modo que alguien con Ego des-balanceado en un puesto de jerarquía pone en peligro los resultados de la firma.

En la experiencia de Leticia Moyo, partner de Recursos Humanos en operaciones biomédicas  y médicas de Novo Nordisk, nunca es bueno estar demasiado ‘sobrados’, pues se pierde la perspectiva del lugar que ocupa la competencia.

La experta añade que el directivo sufre de un Ego des-balanceado cuando se provee de viajes en primera clase, hoteles de gran turismo, y otros lujos a los que no puede acceder con su salario: “Hay un choque cultural, pues se le da un estilo de vida des-balanceado”. El problema deviene en época de crisis, cuando se implementan programas de austeridad que cortan este tipo de beneficios y el directivo lo percibe como una agresión personal. “Siente que le estas quitando un privilegio ya ganado”, añade la experta.

LA CASA DE LOS ESPEJOS

“El corazón de todo el programa organizacional es modificar la actitud. Para lograrlo, una persona debe ser capaz de mirarse a sí misma”, afirma Alcántara, especialista en la integración de equipos en conflicto. “El Ego traduce la realidad, la convierte en emoción y después en pensamiento”, añade el directivo y explica el proceso: el Ego genera argumentos hasta cierto punto lógicos (en su propia naturaleza), los cuales son difíciles de derribar.

Para lograr el equilibrio en el EGO es indispensable desbaratar las imágenes  distorsionadas que cada empleado tenga en su mente. Existen acciones que se pueden tomar para que las percepciones  no sean tan dispares de la realidad:

  1. Comunicación asertiva: Hablar abiertamente de las situaciones que se generan es una herramienta efectiva para brindar seguridad a los colaboradores y para evitar que los conflictos escalen al punto que amenacen la fuente de trabajo.
  2. Feedback directo: Cuando las cosas salen mal, ésta es la herramienta que se usa; sin embargo, cuando todo funciona de la manera correcta, pocas empresas reconocen el trabajo de los colaboradores, restándole importancia al buen desempeño.
  3. Recurrir a los expertos: Vale recordar que sanar el Ego no es una labor fácil, pues implica revertir procesos muy arraigados que requieren de coaching y en casos extremos, de terapia.

Todo queda en Familia:

 Como 95% de las compañías en México son familiares, el tema del Ego es vital, la falta de procesos claros de herencia y para la toma de decisiones genera que la mayoría no llegue a la tercera o cuarta generación.

“En las familias siempre hay un predilecto, y cuando eso se lleva a la empresa familiar, empiezan los problemas”, comenta Rogelio Pineda, director ejecutivo de fundación Heres, organización sin fines de lucro que se especializa en esas empresas. Manuel Calcáneo, presidente de la fundación, dice que en las empresas familiares es conveniente establecer dos consejos, uno familiar y otro de empresa.

De éste modo se contribuye a solucionar problemas como la sucesión, la herencia, la equidad de género, la brecha generacional y la forma de delegar responsabilidades en personas ajenas a la familia.

DE UN EGO GRANDOTE A uno minúsculo:

Buzz Lightyear narcisista por excelencia: Intolerante a la crítica, pone su integridad en peligro creyendo que es algo que no es.

Miss Piggy prepotente: Afán protagonista, exalta sus cualidades limitadas y cree ser la pieza mas importante del show.

Hermione engreída: Necesitan reconocimiento, conoce sus capacidades, aunque esto la vuelve soberbia.

Pablo Marmol 100% gris: Buscan la protección de alguien con personalidad fuerte, Mármol vive a la sombra de Pedro Picapiedra.

Gollum completamente desapercibido: Cuando pierde el anillo de “poder”, queda reducido a un enclenque.

Publicado en: Revista alto Nivel
Por: Luis Gerardo Estrada
PP: 63 – 65

Febrero 2011

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